lunes, 8 de febrero de 2010

A. Webern (1983-1945) Sinfonía de cámara op. 21 (1928)

Después de analizar el lied y las bagatelas para cuarteto de cuerda, sorprende que Webern se embarque en la composición de una pieza con un nombre tan "clásico". Pero, al igual que Schöenberg, es una oportunidad para probar las nuevas técnicas cercanas ya al serialismo integral con los tipos formales clásicos.
El primer tiempo de la sinfonía plantea un tipo formal de primer tiempo de sonata mediante una amalgama de técnicas compositivas que abarcan casi toda la historia de la música occidental. Si la obra está organizada en la típica estructura ||Exposición:||-||:Desarrollo- Reexposición:||, lo original está en la forma de hacerlo sin recurrir a la tonalidad. Webern sustituye la tonalidad por el uso de la serie, con un cierto centro tonal débil, y la ordenación serial y repetida de los timbres de la orquesta. (metal-madera-cuerda y su retrogradación). Los dos temas contrastantes son sustituidos por dos canones por inversión que se solapan tomando dicha técnica de la música del Ars Nova y Renacimiento. En el desarrollo un solo motivo genera todo el material aplicándo técnicas del desarrollo motívico tradicionales de Beethoven o Brahms, pero lo organiza como un gran palíndromo a todos los niveles. La reexposición no es repetición, sino la presentación de las series creando un gran punto culminante que se diluye en las dos breves células finales.
También la estructura interna de la serie P0 utiliza procedimientos de simetría, retrogradación e inversión.
La Sinfonía se extrenó en Nueva York el 18 de diciembre de 1929, el crítico musical del New York Times dijo despectivamente de ella que el título perfecto sería 'El Significado Último de la Nada' por sus sonidos susurrantes y las texturas puntillistas que producen, según él, una música vacia de todo interés y significado.

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