domingo, 9 de mayo de 2010

Indeterminación

La indeterminación en la música se corresponde con ideas musicales que no están del todo perfiladas y en las que el intérprete tiene ámplio poder de decisión.
Aunque la indeterminación se asocia a mucha de la música del siglo XX, especialmente la segunda mitad, no es algo exclusivo ni de esta época ni de esta cultura en particular.
La indeterminación es una cualidad de la música que siempre ha estado presente. La podemos encontrar en los preludios sin medida del barroco, en las cadencias de los conciertos clásicos o en el Yr a oydo de la música renacentísta. De hecho está presente en casi toda la música. El intérprete siempre tiene en su mano el tempo real al que interpreta la obra, la gama de matices, el timbre, la expresión, la gama de matices,... Eso es lo realmente interesante de la música, la parte interpretativa, de modo que podríamos decir que sin indeterminación no es posible la interpretación.
Ejemplos de ello lo encontramos en la música electroacústica en los que el resultado es fijado y repetido siempre de manera igual o en los estudios para piano mecánico de Colon Nancarrow. Aunque siendo muy extrictos hay un parámetro que siempre incluye un leve nivel de indeterminación: la sala, el equipo de reproducción utilizado o la colocación del mismo.
Si la indeterminación ha formado parte de la música de todos los tiempos, (en el barroco la música indeterminada estaba relaccionada con ciertos tipos de imporvisación como los preludios sin medida, en el clasicismo por la fantasía libre y los caprichos,...) ¿por qué la rechaza gran parte del público en la música de nuestro tiempo? Quizás en nuestro tiempo que presume de moderno y avanzado tengamos la mente más cerrada a las propuestas más atrevidas, en el fondo seguimos siendo unos clásicos.

La colección de piezas con el nombre Projection del norteamericano Morton Feldman proponen una notación gráfica que no está del todo desligada de la notación tradicional. Tres niveles de timbres y tres de alturas. El nivel superior de timbres corresponde a armónicos, el medio a pizzicatos, y el inferior a arcos. Cada caja representa un tempo de unos 4 pulsos en el que los rectángulos y cuadrados (recuerdan la notación cuadrada) determina tres niveles de altura en cada timbre, agudo, medio, grave. El intérprete decide qué sonidos entran en cada rango. Cada interpreación de la obra por tanto será única y en ella tendrá gran mérito la creatividad del intérprete para hacerla más interesante. Acostumbrados a escuchar las mismas obras tocadas de la misma manera una y otra vez esto parece una osadía, pero qué mayor placer que poder escuchar algo irrepetible y cambiante. (O no, tanto no atrapa nuestro rutinario y previsible día a día)

En este video los sonidos han sido coloreados para mayor claridad en el seguimiento de la partitura.

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